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Un Cuadro del Mundo en los Últimos Tiempos
A lo largo de los siglos, miles de autores han escrito comentarios en
torno al anterior texto, enfocando la expectativa cristiana sobre el regreso
del Mesías y las implicaciones que tiene en la vida diaria del creyente.
Junto con otros textos del Nuevo Testamento, los comentaristas han
identificado el escenario de “los días de Noé” como también el denominado
“final de los tiempos.” En dicha futura época, el ambiente estará propicio
para la venida del Mesías y la redención de toda la humanidad.
Génesis 6 nos da un vistazo de ese mundo en que vivía Noé, y quizás sea un
anticipo del mundo que está muy pronto por venir: “El SEÑOR vio que era
mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los
pensamientos de su corazón era sólo hacer siempre el mal…Pero la tierra se
había corrompido delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia.
Dios miró a la tierra, y vio que estaba corrompida, porque toda carne había
corrompido su camino sobre la tierra” (vs. 5, 11-12).
* Tierra Llena de Violencia
Hoy día, a medida que se desarrollan los eventos alrededor del mundo,
muchos cristianos creen que estamos viviendo esos días profetizados por
Yeshúa en Lucas 17 y descritos en Génesis 6. Ciertamente, podemos
identificar que la tierra está nuevamente llena de violencia. Hay
actualmente como 41 guerras en distintos países, ocasionando miles de
muertes cada año. El crimen violento ha ido en aumento y el uso de armas de
fuego ha crecido dramáticamente. La violación sexual y la violencia
doméstica contra la mujer han alcanzado proporciones epidémicas en todas
partes, siendo ahora las principales causas de muerte para mujeres entre los
15 y 44 años de edad, sobrepasando aún el cáncer, accidentes de vehículos de
motor, guerra y malaria. Según unos estudios realizados durante la década de
1950 en Estados Unidos, los problemas mayores en las escuelas eran el
masticar chicle, llegar tarde a la clase y hablar fuera de tiempo. Hoy día,
el acoso sexual, la violación y el asesinato plagan las instituciones de
aprendizaje en toda Norte América. El crimen es también un problema grande
en Sudáfrica. En una encuesta compilada por la Oficina de las Naciones
Unidas sobre Drogas y Crimen, Sudáfrica llegó en segundo lugar en cuanto a
asaltos y asesinatos, y en primer lugar por violaciones sexuales de entre 60
otras naciones del mundo.
No sólo ha aumentado la violencia, sino que se ha convertido en una
industria de entretenimiento. Las películas y los programas de televisión
con temas violentos son los más populares, y hasta los programas para niños
demuestran diversos actos de violencia. Estudios recientes indican que un
niño típico en un país desarrollado, cuando llega a los 18 años de edad,
habrá visto un promedio de 1,680 minutos de televisión a la semana y un
total de sobre 200,000 actos de violencia. Lamentablemente, ese mismo niño
habrá tenido una conversación significativa con sus padres un promedio de
sólo 3.5 minutos a la semana.
* Maldad y Corrupción
La violencia no es la única característica del escenario de “los días de
Noé.” Los versos en Génesis mencionan dos cualidades muy delatadoras: la
maldad y la corrupción. Ambas palabras tienen la misma raíz en el idioma
hebreo, expresando algo que está podrido, repugnante y maloliente, y que
ocasiona podredumbre a su alrededor. La generación de Noé no sólo estaba
obsesionada con cometer actos de violencia, sino que la misma fábrica social
estaba degenerada y saturada de inmoralidad a todo nivel. Cada pensamiento
era vil, y abundaba el egoísmo, la avaricia, el egocentrismo, la inmoralidad
sexual y todo tipo de mentira. Personas malvadas y pecaminosas habían
infectado a toda la humanidad con decadencia, arruinando el mundo que Dios
había creado para Su santo deleite.
* Matrimonios Homosexuales
El Talmud Babilónico (comentario rabínico sobre la tradición judía y las
Escrituras Hebreas) nos puede ayudar a comprender mejor el mundo en que
vivía Noé y la descripción de Yeshúa en Lucas 17. Los rabinos de hace mil
años enseñaron que la generación de Noé fue la más degenerada moralmente de
todos los tiempos, y su razón por ello realza un claro paralelo entre esos
días y los actuales. La violencia estaba rampante y la inmoralidad se
manifestaba sin control. Pero según el rabino Aryeh Spero, comentarista y
anfitrión radial judío-americano, los sabios enseñaban que la situación era
irremediable por causa de la homosexualidad. Ciertamente, la homosexualidad
ha sido prevalente también en otras épocas, pero aparentemente no lo
suficiente como para que Dios destruya toda la tierra. ¿Cuál fue la
diferencia? El Talmud enseña que en días de Noé ¡se entregaban certificados
de matrimonio a parejas del mismo sexo!
Cuando los cristianos leemos las palabras de Yeshúa en Lucas 17:27, “Comían,
bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que Noé entró
en el arca…,” entendemos que la vida corría como de costumbre. Nadie
prestaba atención a lo que hacía o decía Noé, sino que la gente seguía su
rutina como si no hubiese nada de malo. En los versos siguientes, Yeshúa
habla acerca de los días de Lot, nuevamente indicando que las personas
vivían sin conciencia del desastre que se avecinaba. Muchos creen que el
pecado de la homosexualidad fue lo que precipitó la destrucción de Sodoma y
Gomorra, ¿pero por qué no fue también destruida la tierra en los días de Lot?
Los rabinos dicen que el intento de santificar la relación homosexual sólo
ocurrió durante el tiempo de Noé. Quizás Yeshúa quiso implicar que la gente
no sólo se conducía como de costumbre, sino que su pecado iba más allá. Por
tal razón, no podemos ignorar los paralelos de esos días con los presentes.
Uno podría preguntarse por qué el acto de formalizar una relación homosexual
pudiera ocasionar la destrucción de la tierra. Podría parecer como si el
castigo fuese más que el crimen. Sin embargo, desde los días de la creación,
Dios ha resaltado el propósito especial de la institución matrimonial.
Maimónides, erudito judío del siglo doce y experto en la Torá, enseñó que
Adán fue creado en la plena imagen de Dios, reflejando todos Sus atributos,
tanto femeninos como masculinos. Cuando Dios creó a Eva, separó Sus
atributos masculinos, reflejados en Adán, de los femeninos, reflejados en
Eva. Desde ese día en adelante, cuando el hombre y la mujer se unían en
matrimonio, se unían los atributos de Dios en una sola carne para demostrar
al mundo un cuadro total de Su persona. Su propósito para el matrimonio
siempre ha sido demostrar la plenitud de Su carácter por medio de la
interacción entre el esposo y la esposa. Por consiguiente, un matrimonio
homosexual infringe el propósito de Dios y crea un cuadro pervertido de Su
naturaleza. Según los sabios judíos, esa actividad se hizo tan prevalente
durante los días de Noé que, aparentemente, Dios sintió que no le quedaba
otra alternativa que destruir a la humanidad y comenzar de nuevo.
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